1 de Mayo. Actos en Sevilla. Semana de lucha social desde el 25 de Abril.

CONTRA LA CARESTÍA DE LA VIDA Y LA PRECARIEDAD
POR LOS DERECHOS SOCIALES ¡AHORA!
No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos
(París, un Mayo de hace 40 años)
El 1º de Mayo es un recuerdo y un homenaje a las trabajadoras y trabajadores que hace ya más de un siglo salieron a las calles de los EEUU a reivindicar la jornada laboral de 8 horas y sufrieron por ello una feroz represión. Pero esta fecha no puede ser tan solo un número rojo en el calendario, no puede ser tampoco la conmemoración de un hito histórico. Cuando las condiciones de trabajo son cada vez más precarias, los contratos cada vez más temporales y los sueldos pierden poder adquisitivo en relación a la alarmante subida de precios, es más que nunca imprescindible que el 1º de Mayo sea, como lo es hoy, un día de lucha y reivindicación combativa de las demandas de los trabajadores y de todos los que creemos que es ya demasiado el tiempo en que la dignidad humana ha estado supeditada al beneficio económico de los grandes capitales, impuesto descaradamente como objetivo primordial de los gobiernos.
El panorama es desolador, hoy se ponen en tela de juicio derechos fundamentales que habían sido conseguidos con enorme esfuerzo a lo largo de décadas de lucha y que parecían incuestionables. Las condiciones de trabajo que sufrimos ponen por ejemplo, tristemente de actualidad la reivindicación de la jornada laboral de 8 horas. Este empeoramiento de las condiciones de trabajo tiene un reflejo macabro en las cifras de siniestralidad laboral. Miles de trabajadoras y trabajadores pierden la vida cada año en accidentes laborales, debido a que la precariedad, las cadenas de subcontratación que tratan de desdibujar la responsabilidad de los empresarios y el incumplimiento de las normas de seguridad más elementales anteponen una vez más el beneficio del empresario a la vida.
Las sucesivas “contrarreformas” laborales impulsadas por los distintos gobiernos –con la connivencia de los sindicatos oficiales- restringen cada vez más nuestros derechos, abaratando el despido y reduciendo las garantías sociales, particularmente para quienes sufren con especial intensidad la discriminación laboral: jóvenes, personas mayores, discapacitados y mujeres. Más allá de los hipócritas discursos pretendidamente feministas de los gobernantes, la realidad es que además de la discriminación laboral, las mujeres cargan casi en exclusiva con la responsabilidad del trabajo doméstico y de cuidados, que aún sigue sin estar reconocido.
Las leyes de inmigración, cada vez más restrictivas e incluso abiertamente racistas, condenan a la ilegalidad a miles de trabajadoras y trabajadores inmigrantes y por tanto, a la explotación y la indefensión más absolutas. Las personas que se ven obligadas a dejar su tierra en busca de la oportunidad de una vida digna, se encuentran con un muro, más real que metafórico, a su llegada a los países ricos. Pero al mismo tiempo, el neoliberalismo impone la apertura incondicional de las fronteras para el capital, que campa a sus anchas por el mundo con la lógica imperialista y criminal de que el beneficio empresarial está por encima de cualquier consideración a la dignidad humana y al respeto por el medioambiente.
La naturaleza es un recurso más a explotar y el discurso del ecologismo institucional demuestra su falsedad ante la primacía del interés económico. Hoy, aún sin tomar medidas drásticas para combatirlo, todos reconocen el cambio climático, pero a la vez fomentan los transgénicos, la energía nuclear o el consumo insostenible.
La precariedad no afecta sólo al ámbito laboral. El derecho a la vivienda sólo existe sobre el papel pero la realidad es que para miles de personas es imposible acceder a una vivienda digna. Existen miles de casas vacías, a pesar de lo cual durante años el ritmo de construcción ha sido y todavía es, absolutamente demencial. El modelo de construcción especulativa parece haber entrado en fase de recesión, pero no van a ser las grandes fortunas amasadas a base de ladrillo y hormigón las que paguen las consecuencias. Si no le ponemos remedio, seremos una vez más los que menos tenemos los que soportaremos el peso de la crisis.
Todo se compra y todo se vende. La sanidad y la educación, servicios sociales básicos y piezas clave del llamado “Estado del bienestar” son desde la óptica neoliberal, objeto de privatización para el enriquecimiento de unos pocos a costa de los derechos de la mayoría. El mismo espacio público está siendo cada vez más privatizado, convirtiendo nuestras calles y plazas en lugares donde el consumismo es el único uso posible.
La mercantilización de la cultura empobrece la diversidad e impone el pensamiento único y la telebasura. Los grandes medios de comunicación imponen los valores e intereses de las empresas que los financian. Las leyes de propiedad intelectual desincentivan la innovación, la creatividad y la solidaridad.
Queremos las estructuras al servicio del hombre y no al hombre al servicio de las estructuras.
Queremos tener el placer de vivir y nunca más el mal de vivir (Paris, Mayo 1968)
En la ciudad de Sevilla, sindicatos combativos, inmigrantes, mujeres, asociaciones, organizaciones políticas y movimientos sociales en general, unimos nuestras fuerzas en una Semana de Lucha Social repleta de acciones que culmina con la gran marcha del 1º de Mayo para decir ¡basta! Exigimos demandas concretas que son necesarias e inminentes, reivindicaciones que forman parte de un clamor más general en pos de un modelo económico justo y sostenible y por otra forma de hacer política, la democracia real y participativa.
SALARIO MÍNIMO=1000 EUROS
BASTA DE ACCIDENTES LABORALES
PAPELES PARA TODAS/OS
POR EL DERECHO A LA VIVIENDA Y AL LIBRE USO DEL ESPACIO PÚBLICO
NO A LAS PRIVATIZACIONES
POR LA DIGNIFICACIÓN Y EL REPARTO DEL TRABAJO DOMÉSTICO Y DE CUIDADOS
SEMANA DE LUCHA SOCIAL DESDE EL 25 DE ABRIL
MANIFESTACIÓN 1º DE MAYO, 12.00H GLORIETA DE SAN LÁZARO (JUNTO AL CEMENTERIO)

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