USTEA-Confederación Intersindical ante elecciones generales

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La Confederación Intersindical
ANTE LAS ELECCIONES GENERALES DEL 9 DE MARZO
El próximo 9 de marzo se celebrarán las Elecciones Generales en el Estado Español. Del resultado de las mismas va a depender, en buena medida, la orientación social, política y económica que se impondrá y nos afectará al conjunto de la ciudadanía. Quienes defendemos que otro mundo es posible, sabemos que sólo del resultado de estas contiendas electorales no depende, ni a corto ni a medio plazo, el cambio que propugnamos. Pero también sabemos -y lo hemos podido comprobar elección tras elección- que la incidencia en nuestras vidas, en nuestras condiciones laborales, en las libertades, en el diálogo y en la defensa de la paz, en las relaciones internacionales con otros pueblos y naciones... es diferente con unos u otros gobiernos. La desregulación de las condiciones de trabajo, el retroceso en los derechos laborales, las diferencias entre hombres y mujeres, la privatización de los servicios públicos o de su gestión, el abandono de la escuela pública, la disminución de la inversión pública en gasto social, la construcción incontrolada y la consiguiente destrucción del entorno natural… fueron una constante en la legislatura anterior y son temas no resueltos en la actual. Todavía está muy reciente el recuerdo de una guerra cruel, como todas, ilegal y basada en la mentira para pretender justificar lo injustificable: la invasión y destrucción de otro país por exclusivos intereses políticos y económicos. Mentira a la que se sumó el intento de engaño sobre los autores del salvaje atentado del 11 de Marzo, intento de engaño prolongado a lo largo de toda la legislatura con una campaña de intoxicación inaudita y grotesca. Quienes así actuaron, a pesar del amplio y constatado rechazo popular, no se merecen ahora ser aupados de nuevo a ocupar el Gobierno, aunque cuenten con el apoyo de grupos económicos y financieros o de la jerarquía católica. Queremos denunciar especialmente la actitud de ésta última, lanzada en una nueva cruzada contra cualquier avance social e involucrándose -hipócritamente- en cuestiones que sólo a la ciudadanía, sea creyente o no, nos compete. Denunciamos también el retroceso democrático en la negociación colectiva en el conjunto de las Administraciones Públicas que se ha producido en el último año, por lo que instamos a las administraciones de todo signo político a devolver a las empleadas y empleados públicos el derecho de representación y negociación, constituyendo inmediatamente todas las Mesas Sectoriales. Denunciamos la lentitud con la que se están implantando los planes de igualdad en las empresas, incumpliendo con la Ley de Igualdad que entró en vigor hace un año, las dificultades de las mujeres para acceder al mercado laboral y la discriminación por maternidad que afecta a las mujeres en el acceso al empleo. Hechas estas reflexiones, queremos insistir en que la política social y económica de los diferentes gobiernos nos afectan directamente en nuestro quehacer diario: el paro, la precariedad laboral, los salarios, la discriminación salarial que sufren las mujeres, la carestía de vida, la jornada laboral, los accidentes laborales, la violencia de género, el acceso a la vivienda, a los servicios públicos (a la enseñanza, la sanidad, los transportes...), la atención a personas dependientes, estos y otros temas, a pesar de algunas importantes Leyes aprobadas por el actual Gobierno, siguen sin resolverse. Porque no basta con la publicación de las leyes, hace falta “financiación” para llevarlas a cabo. Y voluntad política para cambiar el estado de las cosas. Y para ese cambio, la experiencia nos demuestra que las mayorías absolutas no han sido buenas y no han propiciado la expresión fiel de la pluralidad política. Unas porque están en contra de cambio alguno y lo que pretenden es una involución democrática hacia tiempos pasados. Otros, porque no quieren, no se atreven o no saben enfrentarse a los resortes de poder político, social y económico, en manos de los sectores más conservadores de esta sociedad. Nuestra sociedad es plural y frente al pensamiento único o el bipartidismo, la pluralidad debe ser defendida, también a la hora de expresar el voto.

El alto grado de abstención, que en el último proceso electoral alcanzó el 38,45%, demuestra que -por razones muy diversas- una parte importante de la población no confía en que su participación electoral sirva para cambiar las cosas y, en muchos casos, aquello del “todos son iguales” hace estragos favoreciendo a opciones conservadoras que probablemente, con un alto grado de participación, bajarían en porcentaje de votos. Por ello, la participación de las personas trabajadoras en estas elecciones es importante. Con nuestro voto DECIDIMOS la presencia en las Instituciones de unas opciones o de otras, de partidos políticos que condicionen un giro a la izquierda o de todo lo contrario. Si no utilizamos este derecho... otros decidirán por nosotros. En todo caso, desde la Confederación Intersindical seguiremos reivindicando y seguiremos instando a los diferentes partidos políticos a que establezcan, entre sus prioridades de acción o de Gobierno, medidas concretas: • Por el empleo de calidad, la lucha contra el paro, contra la precariedad laboral y la ampliación de la cobertura de desempleo. • En defensa de la salud laboral y contra la siniestralidad laboral. • Por unos salarios que permitan vivir dignamente. • Por la implantación de una Renta Básica individual. • Por la implantación inmediata de medidas que permitan la conciliación real de la vida personal, familiar y laboral. • Por la reducción de la jornada laboral, hacia las 35 horas semanales. • En contra de la violencia hacia las mujeres, en cualquier ámbito. • Por la implantación real y urgente de medidas de atención a las personas dependientes. • Por el aborto libre y gratuito y por la libertad de las mujeres a decidir sobre su maternidad. • En defensa de unos servicios públicos de calidad (enseñanza, sanidad, transporte...) • Por la democratización y descentralización de la negociación colectiva, con la reforma de la legislación sobre representatividad sindical, garantizando que la obtención del 5% de representación permita estar en los distintos ámbitos de negociación. • Por el derecho efectivo a la vivienda. Contra la especulación y la carestía de vida. • Por el desarrollo de políticas ambientales que propicien el respeto y la no agresión al medio natural y el fin de las políticas urbanísticas especuladoras. • Por la progresividad fiscal, que paguen más los que más tienen (las presuntas bajadas de impuestos, suponen siempre recortes en la inversión pública y social). • Por la defensa de la laicidad del Estado y la denuncia de los acuerdos con el Vaticano. • Por la defensa y la profundización del carácter plurinacional y plurilingüistico del Estado Español. Contra las propuestas que pretenden reducir o anular las competencias autonómicas, especialmente en materia de lengua, cultura y educación. • Por la reforma de la financiación de las Comunidades Autónomas, que permita desarrollar políticas sociales y laborales avanzadas y de refuerzo del Estado de Bienestar. • Por la defensa de todos los derechos civiles conseguidos por los colectivos de gays, lesbianas, bisexuales i transexuales, que tanto ha costado conquistar. • Por el cumplimiento de los derechos de las personas inmigrantes y contra la discriminación racial. • Por el desarrollo de políticas de cooperación internacional no basadas en intereses comerciales, sino en la solidaridad entre pueblos. Por el aumento de estas ayudas y el fomento del comercio justo. 0,7% del PIB para el desarrollo. Abolición de la Deuda Externa. • En defensa de la legalidad internacional, contra las guerras y las ocupaciones (Irak, Afganistán, Líbano, Palestina, Sahara Occidental...). • Por una cultura de la paz, el respeto, la convivencia y el diálogo. La lucha por estas reivindicaciones seguirá guiando nuestra acción sindical diaria. Hacerlas realidad no será fácil, pero sí menos difícil con gobiernos progresistas que con gobiernos conservadores, cada vez más escorados a planteamientos extremos que para nada benefician a las clases trabajadoras, a las libertades públicas y a la sociedad en su conjunto. Por todo ello, desde la Confederación Intersindical animamos a los trabajadores y trabajadoras, a la juventud, a los pensionistas y a la ciudadanía en su conjunto, a votar por opciones comprometidas con estos planteamientos y valores. Nosotros seguiremos luchando y reivindicando. También con nuestro voto.

Pleno Confederal, 16 de febrero de 2008